El Festival

Origen, fines y objetivos

El Festival Robert Capa estuvo aquí se articula en torno a tres ejes: la recuperación de la Memoria de Europa y la defensa de la Paz; la conservación del patrimonio obrero; y la denuncia de la creciente desigualdad social.

Surge en 2018, a raíz del movimiento social impulsado por la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL para proteger el humilde edificio situado en el número 10 de la calle de Peironcely. El citado inmueble, se convirtió en un icono del horror de la guerra y la vulnerabilidad de la infancia a raíz de la imagen que Robert Capa captó allí en noviembre de 1936, tras los bombardeos de la aviación italiana y alemana. Hoy día, entre las ametralladas paredes de la vivienda siguen malviviendo 14 familias en riesgo de exclusión social.

Para lograr el realojo de los actuales inquilinos del emblemático edificio y convencer a las administraciones públicas que había que protegerlo como parte del patrimonio obrero de nuestro país, se creó la Plataforma #SalvaPeironcely10, que aglutina a 20 entidades culturales y pacifistas de España, Estados Unidos, Alemania, Francia y Portugal y a más de 30 personalidades de los ámbitos del arte, el cine, las letras y el mundo académico.

Los principales objetivos del Festival son:

  • Establecer la figura de Robert Capa como referente de la memoria cultural de Madrid. La Guerra Civil española y la ciudad de Madrid están especialmente vinculadas a los inicios de la carrera profesional de Endre Ernő Friedmann y Gerda Taro, que popularizaron su trabajo fotográfico internacionalmente bajo el seudónimo de Robert Capa.
  • Utilizar el Arte como herramienta de cambio social, impulsando la recuperación del espacio urbano degradado de la conocida popularmente como plaza del fotógrafo Robert Capa. Un lugar actualmente lleno de basuras y utilizado como aparcamiento ilegal.
  • Impulsar la creación artística en torno al presente y el pasado, planteando a los madrileños una reflexión sobre su trágico pasado olvidado. La ciudad fue la primera gran capital europea en la que la población civil se convirtió en objetivo del bombardeo aéreo sistemático de la aviación alemana e italiana. Una estrategia de terror que se extendería al resto del continente durante la II Guerra Mundial.
  • Referenciar Peironcely 10 y su entorno como lugar de la memoria de Europa, que se proyecte sobre la ciudad como un espacio para la defensa de la paz y la concordia de los pueblos.

Precedentes

El Festival Cultural Robert Capa estuvo aquí es una iniciativa impulsada por la Fundación Anastasio de Gracia, transversal y participativa, en la que se han implicado muchos actores sociales, culturales y educativos con el fin de reivindicar la importancia de Peironcely 10 para la historia de Madrid; con el objetivo de que este rincón olvidado de la memoria de Europa, tras décadas de desdén y oprobio, recupere la posición que merece como emblema de resistencia de la base social de nuestro país, como símbolo internacional de paz, como foco de inspiración para la creación cultural y como parte de nuestro patrimonio. 

Hoy, 82 años después de que se publicaran aquellas fotografías por primera vez, rendimos homenaje a las víctimas de aquella barbarie. El mural que ha quedado instalado en el exterior del recinto de la iglesia San Carlos Borromeo, en la plaza del fotógrafo Robert Capa, es la más bella ofrenda que podríamos hacer a aquellos niños, inmortalizados por el fotorreportero húngaro, que vieron truncada su vida por la tragedia de la guerra. Una obra colectiva en cuya elaboración han participado más de 1.200 menores de los colegios García Morente, Palomeras Bajas, Javier de Miguel, Amós Acero, Trabenco-Pozo y Centro Cultural Palomeras y estudiantes del Grado de Bellas Artes de la Universidad Rey Juan Carlos. Un hermoso y simbólico diálogo creativo entre los niños del ayer y los niños y jóvenes de hoy. Un trabajo que hemos de agradecer al comisariado de la artista y profesora Emma García-Castellano.

—obra esta última de las también artistas y profesoras Marta Linaza y Ana E. Balboa—, son el primer paso para comenzar a recuperar, entre todos, la dignidad de aquel lugar. Si las bombas irradiaron destrucción sobre las casas que se ubicaban entonces en lo que hoy es un solar, la resistencia orgullosa de Peironcely, que permaneció en pie y ha sobrevivido hasta nuestro días, ha de irradiar sobre todo el orgullo de mejorar las condiciones de vida. Y para ello, hemos de trabajar todos juntos —vecinos, instituciones y Administración— en embellecer y mantener las nuevas y hermosas obras que conjuntamente hemos levantado.